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# Un bar gay vuelve a abrir sus puertas después de una masacre
- URL: https://www.lookoutnews.org/un-bar-gay-vuelve-a-abrir-sus-puertas-despues-de-una-masacre/
- Published: 2026-09-03T18:00:00.000Z
- Updated: 2026-09-04T20:57:28.000Z
- Description: En Venture-N, amigos de Cameron Capara y Vincent Siqueiros regresaron para llorar, recordar y recuperar el lugar que consideran su hogar.
- Author: John Washington (he/him)
- Tags: ESPANOL, #donate_box_1, Tucson shooting

El cantinero, vestido con una camiseta negra, abrió la pesada puerta de acero gris poco después de las 4 p.m., se quedó en el umbral y dijo: «Estamos abiertos».

Aproximadamente una docena de personas esperaba bajo el intenso sol de la tarde para entrar.

Era miércoles, apenas dos días después de un tiroteo mortal en Venture-N, un bar gay del centro de Tucson. Dos clientes habituales, Cameron Capara y Vincent Siqueiros, murieron la madrugada del lunes y la comunidad estaba conmocionada. Ahora, la cerveza volvía a correr y amigos y familiares se reunían para llorar y honrar las vidas perdidas.

El ambiente dentro del pequeño bar gay del vecindario oscilaba entre la tristeza y la dulzura mientras los clientes habituales iban llegando. Las lágrimas corrían junto con las bebidas y la gente se abrazaba, recordando a los hombres y lo que significaban para la comunidad. La intensa luz de la tarde entraba constantemente en el bar oscuro mientras llegaban cada vez más personas. A muchos los recibían por su nombre. La mayoría encontraba casi de inmediato a alguien a quien abrazar.

Desde retratos colgados entre letreros de cerveza de neón, hombres musculosos vestidos con cuero o ropa interior —o casi nada— observaban lo que alguna vez fue un club exclusivamente para hombres. Esa exclusividad cambió hace décadas y ahora el lugar es conocido como un refugio, un sitio donde un desconocido no puede entrar sin encontrar rápidamente un nuevo amigo.

Charles Marshall, de 72 años, estaba sentado en uno de los extremos de la barra en forma de U, tomando una cerveza. Su camisa de botones brillaba ligeramente bajo la luz negra. Detrás de él, en el televisor de la esquina, transmitían gimnasia masculina.

Marshall hizo una pausa cuando le preguntaron sobre el reciente tiroteo. «Es una mierda», dijo. «Simplemente apesta». Dijo que no sabía cómo responder, pero que estaba pensando que quizá debería empezar a llevar un arma.

«No podemos dejar que nos quiten esto», dijo Marshall, haciéndose eco de un sentimiento expresado con frecuencia el día de la reapertura.

Joseph Howell, otro cliente habitual de muchos años y amigo cercano de Siqueiros, fumaba en el patio trasero. El espacio está rodeado de adelfas, con una pared de adobe color durazno y otra de azul deslavado. Una segunda barra al aire libre se encuentra bajo un techo de metal. Una bandera del orgullo LGBTQ+ cuelga de una pérgola y ofrece un poco de sombra.

Howell, junto con un grupo cambiante de amigos que ofrecían abrazos y añadían detalles, relató a *LOOKOUT*, paso a paso, lo ocurrido durante la noche del tiroteo.

«Cuenten nuestra historia», dijo Howell, con una expresión a la vez desafiante y dolida. «Díganles que no nos vamos a ninguna parte».

No se refería únicamente al bar, sino también al recuerdo de sus dos amigos y a la comunidad queer de Tucson.

### **Un domingo típico — y después, «pandemónium»**

Sudando y fumando Marlboro Blacks, Howell hacía pausas frecuentes durante su relato de aquella noche para recomponerse, secarse las lágrimas o levantarse a saludar a otro amigo que llegaba.

«No le di un abrazo», dijo Howell al recordar la primera vez que vio a Siqueiros en el bar esa noche, alrededor de las 10 p.m. del domingo 30 de agosto.

Howell lloró al recordar el momento. «Solo le sonreí y le hice un gesto con la mano cuando lo vi por primera vez».

Siqueiros estaba sentado dentro del bar esa noche, vestido con una camisa de rayas naranjas. «¿Shots?!», había dicho Siqueiros, refiriéndose a las bebidas. «¿Vamos a tomar shots?»

Siqueiros prefería los shots de té verde —preparados con whisky, schnapps, mezcla agridulce y refresco—, recordó Howell junto con un par de amigos.

Poco después de la medianoche, ya el 31 de agosto, Siqueiros salió al patio con la mimosa que estaba tomando. Otro amigo, Roger, estaba sentado cerca de Siqueiros cuando este le dijo que vigilara su mimosa y se dirigió al estacionamiento frente al bar.

Howell estaba en el baño cuando escuchó los primeros disparos, poco antes de las 12:30 a.m.

«Salí del baño y pensé: “Esos fueron disparos, ¿verdad?”», dijo Howell. Roger y algunos de los otros clientes que estaban en el patio corrieron hacia dentro para ponerse a salvo.

Fue caótico, dijo Howell. Vio a Capara entrar tambaleándose. Otra persona que estaba allí esa noche dijo que, después de regresar al interior, Capara dijo: «Me dispararon».

Alguien comenzó a gritar que necesitaban toallas, dijo Howell, para detener la sangre que salía de Capara. Capara llegó hasta la parte trasera del bar y varias personas lo ayudaron a recostarse en el suelo cerca de la mesa de billar.

«Fue un pandemónium», dijo Howell. Al principio, él y los demás no sabían que alguien más, además de Capara, había recibido disparos, ni sabían si el ataque continuaba. Howell dijo que gritó al cantinero que consiguiera una llave para cerrar con llave la puerta principal. Después de forcejear con la llave, Howell cerró la puerta y se quedó frente a ella.

«No sé qué estaba pensando», dijo, explicando que creía que podía ser otra línea de protección. Pero también estaba aterrorizado. «¿Pueden disparar a través de esta puerta?», recuerda haber pensado.

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Joseph Howell (Foto de John Washington/LOOKOUT)

El cantinero estaba hablando por teléfono con el centro de despacho de la policía y Howell recuerda haberlo escuchado gritarles a las personas que ayudaban a Capara, preguntando si todavía respiraba.

«No escuché cuál fue la respuesta. Estaba tan asustado», dijo Howell. Se preguntaba si debían comenzar a atrincherar la puerta, en caso de que el tirador intentara entrar.

Unos minutos después, con Capara rodeado en la parte trasera del bar por personas que intentaban desesperadamente brindarle primeros auxilios, Howell recuerda haber escuchado las sirenas de la policía. Finalmente abrió la puerta y dijo que afuera había lo que parecían decenas de vehículos policiales.

«Fue entonces cuando vi a Vincent en el suelo. Podía ver a policías corriendo alrededor de él; alguien le estaba haciendo compresiones en el pecho. No sé si podía hablar en ese momento, pero estaba gritando o tratando de gritar que también necesitábamos ayuda adentro, que Cameron estaba en el suelo sangrando».

Howell dijo que, poco después, los policías comenzaron a sacar a las personas del bar.

«Recuerdo que quería caminar de puntillas sobre la sangre», dijo Howell. «Pero no podía evitarla. Había sangre por todas partes».

Howell, Roger y unas dos docenas de personas que estaban dentro del bar fueron escoltados al exterior por la policía. «Vi al oficial que había estado inclinado sobre Vincent ponerse de pie. Alguien preguntó: “¿Está muerto?”. El oficial dijo que sí».

Recordar aquel momento conmocionó a Howell. Después de varias respiraciones profundas, mientras apretaba contra su rostro las manos con el esmalte amarillo descascarado, Howell dijo: «No quiero estos momentos, no quiero recordar a Vinny así».

Después del tiroteo, los clientes que estaban dentro fueron entrevistados por agentes de policía. Esperaron durante horas mientras continuaba la investigación, hasta que comenzaron a caer las primeras gotas de una tormenta y el amanecer empezó a despuntar. Sus dos amigos habían muerto. El tirador había sido trasladado de urgencia al hospital, donde, según un comunicado del Departamento de Policía de Tucson, murió a causa de una herida de bala autoinfligida.

Después de las 5 a.m., Howell y los demás regresaron a casa justo cuando el monzón de la madrugada comenzaba a empapar Tucson.

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Vincent Siqueiros (Foto de John Washington/LOOKOUT)

### **«Nuestro lugar seguro»**

En una mesa del patio, cinco clientes habituales de Venture-N, incluido Howell, se sentaron a hablar sobre lo que significa el bar para ellos. «Esto es el Tucson gay», dijo uno de ellos.

«Era nuestro lugar seguro. Todavía lo es», dijo Howell. «No vamos a dejar que nos lo quiten, carajo».

Francisco, otro cliente habitual, dijo: «Esto es casa. Tenía tanto miedo de que lo dejaran cerrado».

Los hombres sentados a la mesa dijeron que Siqueiros era miembro de los[ Bears of the Old Pueblo](https://www.botop.org/?ref=lookoutnews.org), descrito como «una organización social en Tucson para hombres gays y bisexuales, hombres osos y sus admiradores». El club organizaba con frecuencia fiestas de cerveza en el bar y donaba las ganancias a organizaciones benéficas locales.

Mientras los hombres continuaban recordando historias en el patio, dentro del bar Amy Denison, quien lleva 11 años trabajando como cantinera en Venture-N, dijo que se sentía orgullosa de que el lugar volviera a abrir.

«Solo amor, eso es lo que siento», dijo Denison. «Me alegra estar aquí cuidando de mi familia».

Una hora y media después de que Venture-N volviera a abrir sus puertas, el bar estaba hacinado y el patio comenzaba a llenarse. La gente bebía de sus jarras, rendía homenaje a un memorial en una de las paredes, lloraba y se abrazaba. Alguien había donado pizza, que se repartía en una mesa al fondo.

Muchos de los clientes estaban comprando o ya llevaban puestas camisetas de Venture-N.

Ray, otro cliente, bebía de una pequeña jarra de cerveza en la barra. Brindó con Denison.

«Este lugar nos mantiene unidos a tantos de nosotros de maneras que no se ven», dijo Ray. El comentario provocó respuestas de los hombres sentados a ambos lados de él. «Este ha sido nuestro lugar», intervino David, otro antiguo cantinero del establecimiento.

«Aquí todos nos queremos. Somos una gran familia».

#### Read our full coverage of the Venture-N shooting

- [Shooting at Tucson Gay Bar Venture-N Kills Two, Investigated as Hate Crime](https://www.lookoutnews.org/tucson-shooter-had-multiple-lgbtq-friendly-addresses-written-down/)
- [“They Were Genuinely Who They Were”: Tucson Remembers Venture-N Shooting Victims](https://www.lookoutnews.org/tucson-gay-bar-shooting-cameron-capara-anthony-siqueiros/)
- [After Tucson's Deadly Attack, Gov. Katie Hobbs Was Slow to Speak Publicly](https://www.lookoutnews.org/tucson-shooting-venture-n-politicians-speak-out-for-gun-control/)
- [The Venture-N Shooting is Being Called a Hate Crime. Arizona Law Leaves a Gap.](https://www.lookoutnews.org/venture-n-shooting-hate-crime-arizona-law-hate-enhancement/)
- [‘Watch my Mimosa’: The Last Moments of Two Venture-N Regulars](https://www.lookoutnews.org/vincent-siqueiros-shot-outside-venture-n-friend-account/)
- [PHOTOS: Tucson Community Gathers to Mourn, Demand Action After Venture-N Shooting](https://www.lookoutnews.org/photos-tucson-gathers-to-mourn-venture-n-shooting/)
- [Police Say Hate Motivated the Venture-N Shooting. The Internet Has Other Theories.](https://www.lookoutnews.org/ousman-ceesay-venture-n-shooter/)
- [They’ve Been Where Tucson Is Now. Here’s What They Want You to Know.](https://www.lookoutnews.org/tucson-venture-n-can-learn-from-other-hate-crime-shooting/)
- [The Hardest Part May Be the Answers Venture-N Survivors Will Never Get](https://www.lookoutnews.org/the-hardest-part-may-be-the-answers-venture-n-survivors-will-never-get/)

An hour and a half after Venture-N reopened its doors, the bar was slammed, and the patio was filling up. People drank from their pitchers, paid their respects to a memorial on one wall, cried and hugged each other. Someone had donated pizza, which was being distributed at a table in the back.

Many of the patrons were purchasing or were already wearing Venture-N T-shirts.

Ray, another patron, was drinking from a small pitcher of beer at the bar. He offered a cheers to Denison.

“This place holds so many of us together in unseen ways,” Ray said. The comment sparked responses from the men on either side of him. “It’s been our place,” chimed in David, another former bartender of the space.

“We all love each other here. We’re one big family.”

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