Fierce. Independent. Queer.

"Nada ni nadie robará mi identidad"

Una solicitante de asilo venezolana transgénero relata sus 44 días en uno de los centros de detención más mortíferos del país.

"Nada ni nadie robará mi identidad"
Karla Sáenz, organizadora de Trans Queer Pueblo, fue detenida el 9 de marzo durante una cita de rutina con funcionarios de inmigración en Phoenix. Desde su liberación, casi un mes después, ha seguido denunciando lo que vivió mientras estuvo detenida. (Foto cortesía de Trans Queer Pueblo).

Los tenis rosados de Karla Saenz no tenían cordones — agentes de inmigracion de Estados Unidos (ICE en inglés) los confiscaron — pero su paso era firme. Tenía hambre pero no estaba lista para comer; su voz estaba cansada, pero rehusó callarse. Agarrando su bolsa negra contra su suéter rosa, se sentó en una mesa de Wendy’s, cerca de una parada de camiones fuera de Eloy, Arizona, y empezó a describir su experiencia en un centro de detención para migrantes. Estaba agotada, pero decidida a seguir luchando. 

CTA Image

Este artículo fue publicado en colaboración con High Country News.
Read the article in English

Antes de ser detenida, Saenz, de 26 años, pasó un año defendiendo activamente a Arbella “Yari” Márquez, una residente de Phoenix desde hace mucho tiempo que estaba recluida en un centro de detención notorio del ICE en Eloy. Allí, Márquez sufría graves problemas de salud  — incluida la leucemia — y, según se informó, había perdido más de 70 libras de peso. Márquez es lesbiana y, para Saenz, una mujer trans, la lucha por intentar liberarla fue profundamente personal. Saenz ayudó a organizar la campaña a favor de Márquez, gestionó las visitas, sirvió de enlace con políticos y medios de comunicación, y luchó incansablemente para dar a conocer las condiciones dentro del centro de detención, especialmente para las personas LGBTQ+.

Saenz y Trans Queer Pueblo —una organización de justicia racial y de género con sede en Phoenix que trabaja con migrantes trans y queer— lograron hacer la difícil situación de Márquez más visible a nivel nacional, atrayendo la atención de miembros del Congreso y de líderes religiosos de la comunidad.

Saenz sabe lo que está en juego. En su país natal de Venezuela, se enfrentó una persecución intensa por ser trans, huyendo a través de múltiples fronteras sudamericanas, según la petición de habeas entregada por sus abogados en abril. Fue violada repetidamente, secuestrada dos veces, y sometida a trabajo forzoso, finalmente escapando en 2024. Eventualmente, llegó a la frontera estadounidense para empezar el proceso de asilo.

Este marzo, Saenz y un voluntario de Trans Queer Pueblo que la acompañaba acudieron a lo que Saenz consideraba una cita rutinaria de control migratorio. Un agente le dijo que estaba siendo detenida, pero no le explicó el motivo, y Saenz rompió a llorar. Una semana después, tras un torbellino de privaciones y traslados, según relató, dio positivo en una prueba de COVID-19 y se encontró aislada en el mismo centro de detención que Márquez. Estaba a apenas unos cientos de metros de la persona por la cual llevaba un año luchando por liberarla, pero incapaz de comunicarse directamente con ella.

Después de salir de su aislamiento, Saenz pasó las próximas seis semanas en la unidad masculina. Márquez, que estaba en la unidad femenina, le mandó una carta, diciéndole que fuera fuerte, que estaba con ella, y que eventualmente las dos iban a salir.

Saenz no podía ayudar a Márquez desde adentro. Pero había otras mujeres trans en la unidad masculina con ella, y sabía que ellas también necesitaban su ayuda.


El Centro de Detención de Eloy, inaugurado en 1994, históricamente ha sido uno de los campamentos más mortíferos en el país. El centro — marcado por un saguaro malsano con brazos caídos al lado de un letrero de CoreCivic, la empresa que lo administra — está rodeado por una vasta zona de aparcamiento y polvo. Está cerca de tres prisiones también manejadas por CoreCivic, ubicado en medio de ranchos y como 10 minutos de Eloy, un pueblo soleado de un poco más de 15,000 personas.

Más allá de la doble valla de alambre de concertina y la fachada gris y plana del campamento, los testimonios de las personas detenidas en este centro — con capacidad para 1.600 personas — describen una atención médica deficiente, condiciones insalubres, abusos físicos y frecuentes confinamientos. Tras los primeros cinco días de aislamiento, Saenz relató que pasó semanas sin recibir su tratamiento hormonal ni la medicina que necesitaba para una enfermedad crónica. Denunció una transfobia generalizada y mala calidad de la comida, pero dijo que los guardias hicieron caso omiso de sus quejas.

Respondiendo al relato de Saenz, un vocero de ICE escribió un correo electrónico detallado — refiriéndose a ella por su nombre muerto y utilizando pronombres masculinos — diciendo que sus acusaciones “relacionadas a malos tratos y el negarle atención médica son totalmente falsas”. Alegando la privacidad de la paciente, el ICE se negó a hacer comentarios sobre su diagnóstico de COVID-19, pero insistió en que Saenz no presentó ninguna queja formal durante su estancia y que fue detenida por haber faltado a las entrevistas programadas, algo que ella niega.

“El personal del centro trata a todos los detenidos por igual, con respeto y dignidad”, escribió en inglés el portavoz del ICE, haciendo hincapié en la palabra “todos”. “Estar detenido es una elección”, añadió el portavoz, diciendo que los migrantes sin autorización deberían abandonar el país voluntariamente.

La detención de Saenz se produjo en un contexto de drástica intensificación de las medidas de control migratorio. Desde el inicio del segundo mandato de Trump, el número de ingresos en centros de detención se ha disparado, superando en más de un 60 % a principios de 2026 las cifras del mismo periodo del año anterior. Para las personas transgénero detenidas, la situación es a la vez peligrosa y opaca:  ICE dejó de publicar datos sobre personas transgénero bajo custodia en febrero de 2025, lo que hace casi imposible que los defensores de derechos puedan rastrear o
protegerlas.

Este grupo comunitario enseña lo que las aulas de Arizona no enseñan
Con las escuelas de Arizona atadas por leyes obsoletas, un grupo local de defensa queer se pone creativo — e inclusivo — para enseñar educación sexual.

Después de que la campaña de Trans Queer Pueblo a favor de Márquez se extendiera para incluir también a Saenz y se publicara un artículo en LOOKOUT, unos abogados asumieron su caso. Finalmente, tras más de seis semanas de detención, un juez ordenó su liberación el 21 de abril. Al día siguiente fue liberada y, apenas media hora después, se reunió con un representante de LOOKOUT/High Country News en el Wendy's situado junto a la autopista I-10, a unos 45 minutos al sur de Phoenix.

La entrevista enseguida, editada para mayor brevedad y claridad, viene de tres conversaciones: una realizada por teléfono mientras Saenz aún estaba detenida, una justo después de su liberación, y una más unas semanas después. Juntas, se trazan la trayectoria de su calvario de 44 días, así como su negativa — a lo largo de todo el proceso — a guardar silencio.

John Washington para LOOKOUT/High Country News, hablando con Saenz mientras aún estaba detenida: ¿Cómo estás?

Karla Saenz: Mal. 

LOOKOUT/HCN: ¿Por qué?

Saenz: Porque ha sido un trato inhumano, el convivir con tantos hombres, la
discriminación y la transfobia. Me tuvieron aislada por 5 días porque supuestamente tenía COVID, pero yo no presentaba ningún síntoma. Solamente me sacaban para bañarme, y comía dentro de mi celda. No podía hablar con nadie, no tenía nada que hacer, lloraba todos los días. No sabía qué hora era. Me llevaban la comida a diferentes momentos. A veces no me la llevaban.

LOOKOUT/HCN: ¿Tenías hambre?

Saenz: Sí. 

LOOKOUT/HCN: ¿Cómo estás llevando todo esto?

Saenz: He tratado de mantenerme muy fuerte, he tratado de mantenerme con mis ideales, pero es muy complicado luchar aquí sola contra todo cuando no hay derechos humanos, no hay respeto, no hay nada.

LOOKOUT/HCN: Te arrestaron en la oficina del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos en Phoenix después que, según ellos, no fuiste a unas entrevistas requeridas. ¿Puedes explicar qué pasó en esa cita? 

Saenz: El chico que me atiende me sienta aparte (con y voluntario de Trans Queer Pueblo), y me dice que vamos a hacer una verificación en inglés. Me pasan a un cuarto y me preguntan mi nombre, mi dirección, y cuando volteo hay un oficial de ICE con guantes y me dice que me tienen que llevar detenida.

Me colocaron esposas en las manos, en los pies, en la cintura, me sacaron por la parte de atrás como una criminal. Y ahí comencé a llorar y a temblar de los nervios. 

LOOKOUT/HCN: Miembros de Trans Queer Pueblo dicen que tu detención es una represalia, específicamente por tu apoyo por Arbella “Yari” Márquez. ¿Así es cómo lo ves?

Saenz: Sí, es una represalia. Es una manera de querer callarnos, pero no van a poder. Me tienen detenida sin tener alguna causa, por ser mujer trans, negra, inmigrante, por alzar mi voz, por no tener miedo. 

LOOKOUT/HCN, siguiendo con la conversación justo después de la liberación de  Saenz: Ahora que estás afuera, ¿cómo ves tu experiencia adentro? 

Saenz: Tengo los sentimientos revueltos, pero sí sé que es un asco. Nadie merece estar ahí adentro, nadie.

LOOKOUT/HCN: Mencionaste que habías pasado los primeros cinco días en confinamiento solitario. Un vocero de ICE dijo que eso era “categóricamente falso”. ¿Cómo respondes?

Saenz: A ellos no les conviene que la gente afuera sepa lo que pasa adentro. No hay derechos humanos. No hay respeto por nadie, ni por nadie. Ellos hacen con nosotros lo que les da la gana. Hay mucha gente que está aislada, hay mucha gente que está medicada [en contra de su voluntad], mucha gente que está muriendo ahí adentro y a ellos no les importa. Ellos te obligan a firmar una salida voluntaria [un acuerdo para salir del país sin una deportación formal] y si no te tiran en un cuarto y ya. 

LOOKOUT/HCN: ¿Cuántas veces intentaron obligarte firmar la salida voluntaria?

Saenz: Más de 10 veces y yo siempre me negué. Rompía la hoja, peleaba, gritaba.

LOOKOUT/HCN: ¿Mencionaste que habían más mujeres trans en Eloy? 

Saenz: Tres más.

LOOKOUT/HCN: ¿También detenidas con los hombres?

Saenz: Sí. Pedimos, por favor, ser tratadas como mujeres. Venimos luchando contra la transfobia. A mí me llamaban, "Señor Carlos Saenz". O sea, vengo luchando por años con eso, vengo huyendo de eso y lo pido, por favor, solo que respeten mi identidad como mujer. Hablé con el manager, hablé con todo el mundo y a ellos no les importó.

LOOKOUT/HCN: ¿Como era con las otras mujeres trans?

Saenz: No nos dejaban estar juntas adentro. Pero salíamos las tres a las yardas y llorábamos y nos reíamos. Ellas tienen más tiempo que yo ahí. Las defendí muchísimas veces porque es muy difícil pelear contra un sistema y contra el machismo arraigado de los hombres, y las defendía porque las gritaban, las humillaban. Son mis hermanas.

LOOKOUT/HCN: ¿Ya que estás libre, que sigue? 

Saenz: Voy a seguir luchando. Ahora en mi corazón, siento un anhelo, siento un deseo porque yo pude salir pero mis compañeras están adentro. Ellas siguen viviendo esa discriminación, esa transfobia. Voy a seguir luchando. La transfobia es muy fuerte ahí dentro.

LOOKOUT/HCN, hablando con Saenz unas semanas después: ¿Qué ves en tu mente cuando piensas en esa estancia adentro?

Saenz: Recuerdo todo. Recuerdo dolor, tristeza, desesperación, el trato inhumano que recibíamos, la discriminación y el racismo que vivimos de parte de los guardias de CoreCivic. La transfobia es muy fuerte ahí dentro.Por ejemplo, tienes que usar la ropa bien ancha, no te puedes hacer un nudito en la camisa, no te puedes meter la camisa por dentro porque los guardias te amenazan.

LOOKOUT/HCN: ¿Te dieron un sostén? 

Saenz: Sí, me dieron un brasier, como 15 días después porque lo pedí. Para todo hay que esperar. 

LOOKOUT/HCN: Con toda esa espera, el aislamiento, las noches... ¿en qué
pensabas? 

Saenz: Que no me podía rendir, que debía impartir mi conocimiento con las otras chicas para que pudieran defenderse. Pensaba mucho en ellas. 

Yo siempre me mantuve muy fuerte porque sentía el respaldo de Trans Queer Pueblo. Pero verlas a ellas tan vulnerables, como los compañeros las trataban, como los guardias las trataban, siempre pensaba en las charlas que podía dar a ellas para educarlas, para que ellas pudieran tener las herramientas para defenderse contra todo. También me ponía triste, lloraba, pero nunca perdí la esperanza de que iba a salir de ese lugar.

LOOKOUT/HCN: ¿En algún momento pudiste descansar allá adentro, bajar tu guardia? 

Saenz: No, no hay ni paz, ni tranquilidad. Ahí dentro somos la única imagen femenina, los hombres nos tienden a ver como un objeto sexual. Entonces, cuando tenía la oportunidad de compartir con los demás reos, trataba de educarlos y explicarles que somos mujeres, que deben respetarnos como mujeres. Les enseñé a cómo convivir con una mujer trans.

LOOKOUT/HCN: ¿Y nunca querías tomar un descanso, esconder quien eres? 

Karla: Nunca. Siempre estuve en alto que era una mujer trans, que soy Carla Saenz y que no iba a permitir que nada ni nadie robara mi identidad. 

LOOKOUT/HCN: ¿Cómo te has estado cuidando, sanando, desde que saliste? 

Karla: Cuando salí tenía miedo de salir, volver a mi vida cotidiana, y me sentía muy rara. No podía dormir. Me levantaba llorando. Siento que esa detención me marcó mucho. Aunque siempre me muestre muy fuerte, aunque siempre tenga las herramientas para saber defenderme, siento que nadie merece vivir lo que se vive ahí dentro. Es un infierno.

Before you go...

At LOOKOUT, we believe in the power of community-supported journalism. You're at the heart of that community, and your support helps us deliver the news and information the LGBTQ+ community needs to thrive.

Two ways to support LOOKOUT:

Become a Member
Get exclusive benefits.
Make a Donation
Make an immediate impact.

Great! You’ve successfully signed up.

Welcome back! You've successfully signed in.

You've successfully subscribed to LOOKOUT .

Success! Check your email for magic link to sign-in.

Success! Your billing info has been updated.

Your billing was not updated.

Quick escape

LOOKOUT Publications (EIN: 92-3129757) is a federally recognized nonprofit news outlet.
All mailed inquiries can be sent to 221 E. Indianola Ave, Phoenix, AZ 85012.